
EEUU inmoviliza petroleros iraníes en el Golfo de Omán y eleva tensión con Irán
La tensión entre Estados Unidos e Irán volvió a escalar este viernes luego de que el Comando Central de Estados Unidos (CENTCOM) confirmara la inmovilización de dos petroleros iraníes en el Golfo de Omán, como parte del bloqueo marítimo impuesto por Washington contra embarcaciones vinculadas al régimen iraní.
De acuerdo con el informe oficial, las fuerzas estadounidenses inutilizaron los buques M/T Sea Star III y M/T Sevda antes de que pudieran ingresar a puertos iraníes. La operación fue ejecutada por un caza F/A-18 Super Hornet desplegado desde el portaaviones USS George H.W. Bush, utilizando municiones de precisión para impedir el avance de las embarcaciones.
El miércoles, otra operación similar tuvo como objetivo al petrolero M/T Hasna, también de bandera iraní, cuyo sistema de dirección fue dañado por disparos realizados desde un avión militar estadounidense.
CENTCOM aseguró que ninguno de los buques logró continuar su trayecto hacia Irán y destacó que actualmente más de 70 petroleros relacionados con puertos iraníes han sido bloqueados o desviados por las fuerzas estadounidenses. Según Washington, estas embarcaciones tendrían capacidad para transportar más de 166 millones de barriles de petróleo con un valor estimado superior a los 13 mil millones de dólares.
El almirante Brad Cooper, comandante del CENTCOM, afirmó que las operaciones continuarán como parte del cumplimiento del bloqueo impuesto contra Irán. “Las fuerzas estadounidenses en Medio Oriente mantienen su compromiso con el cumplimiento total de su misión”, señaló.
La respuesta iraní llegó pocas horas después. El ministro de Relaciones Exteriores de Irán, Abbas Araqchi, acusó a Estados Unidos de sabotear cualquier posibilidad de solución diplomática y aseguró que el arsenal militar iraní mantiene plena capacidad operativa.
“La CIA se equivoca. Nuestro inventario de misiles está al 120% y nuestra capacidad de defensa es del 1.000%”, declaró el funcionario iraní en redes sociales, en medio del creciente conflicto regional.
Las acciones estadounidenses se producen en un contexto de máxima tensión en Medio Oriente, marcado por las disputas entre Washington, Teherán e Israel, así como por nuevas amenazas cruzadas sobre posibles represalias militares y el control de las rutas energéticas internacionales.



